Skip to content

En la provincia peruana del Putumayo, las economías ilícitas han transformado el territorio en un engranaje criminal que destruye los bosques, envenena los ríos con mercurio y arrincona a las comunidades indígenas al control de grupos armados extranjeros. Mientras las cifras de deforestación y contaminación se disparan, los defensores ambientales enfrentan amenazas constantes y el Estado apenas aparece con estados de emergencia que no cambian la realidad. El resultado es una crisis socioambiental profunda, silenciosa...